12/5/09

SECRETO DE LA FLOR DE ORO 5 / Animus y anima.

A las figuras de lo inconsciente pertenecen, según nuestro texto, no sólo los dioses, sino también animus y anima. La pa¬labra hun es traducida por Wilhelm como animus y, en efecto, el concepto animus calza excelentemente a hun, cuyo carácter está compuesto por el signo para "nubes" y el signo para "de¬monio". En consecuencia, hun significa demonio de nubes, un "alma-hálito" superior, perteneciente al principio Yang y por eso masculina. Después de la muerte hun asciende y pasa a schen, al espíritu o dios "que se extiende y manifiesta". El anima, llamada po, escrita con el signo para "blanco" y él signo para "demonio", por ende "fantasma blanco", es el alma corporal inferior, ctónica, perteneciente al principio Yin y, por lo tanto, femenina. Después de la muerte se hunde y pasa a gui, demonio, explicado a menudo como "lo que re¬torna" (scil., a la tierra), el alma en pena, el espectro. El he¬cho de que tanto el animus como el anima se separen después de la muerte y vayan independientemente por sus caminos demuestra que, para la conciencia china, son factores psíquicos distinguibles, que tienen también un efecto claramente diferente, y a pesar de que originalmente sean uno en la "esen¬cia una, efectiva y verdadera", son dos en la mansión de lo creativo. El animus está en el Corazón celestial, durante el día mora en los ojos (es decir, en la conciencia); por la noche sueña desde el hígado. Es aquello que hemos recibido del gran vacío, lo que es de una figura con el origen". El anima es, en cambio, la fuerza de lo pesado y turbio", fijada al corazón corporal, carnal. "Deseos carnales y excitaciones coléricas" son sus efectos. "Quien al despertar hállase sombrío y deprimido está encadenado por el anima.
(…)La psicología femenina muestra, en efecto, un contraste con el anima del hombre, que no es, primariamente, de naturaleza afectiva, sino una esencia cuasi-intelectual que se caracteriza con la palabra "prejuicio" de manera cabalmente justa. No es el "espíritu", sino la natu¬raleza emocional del alma lo que corresponde a la naturaleza consciente de la mujer. El espíritu es el "alma", o mejor dicho, el animns de la mujer. Y así como el anima del hombre consiste en primer lugar en afinidades inferiores afectivas, el animus de la mujer consiste en juicios inferiores o, mejor dicho, opi¬niones. (Para cualquier ampliación remito al lector a mi obra antes citada. Sólo puedo mencionar aquí lo general.) El animus de la mujer consiste en un gran número de opiniones precon¬cebidas y por lo tanto es mucho menos personificable por me¬dio de una figura que, más bien, por medio de un grupo o multitud. (Un buen ejemplo parapsicológico al caso es el gru¬po llamado "Imperator", en Mrs. Piper) El animns en un ni¬vel más bajo, es un logos inferior, una caricatura del diferen¬ciado espíritu del hombre, como es una caricatura el anima, en un nivel más bajo, del eros femenino. Y así como hnn a sing, que Wilhelm traduce por logos, corresponde el eros de la mujer a ming, que se traduce por destino, fatnm, fatalidad, y es interpretado por Wilhelm como eros. Eros es el entrelaza¬miento, logos el discernimiento separador, la luz clarificadora. Eros es afinidad; logos, discriminación y desapego.

"El secreto de la Flor de Oro" - Carl Jung

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Verónica DAgostino
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